viernes, agosto 24, 2018

Puertas

Estoy pensando en releer Puertas (There are doors), una novela corta de Gene Wolfe. Quiero saber por qué la disfruté tanto.


La novela está contada casi en su totalidad desde la perspectiva subjetiva de su protagonista, que busca a una mujer de la que se se enamoró. La conoció una noche, se gustaron, tuvieron sexo. La mina le dice cosas raras, pero a él no le importa nada salvo hacerle el amor. Luego ella se va, dejándole una nota misteriosa...

Buscándola, el protagonista la sigue hasta un mundo paralelo, al que llega atravesando las sutiles puertas del título.

En ese mundo no hay hombres viejos, porque todos mueren luego de tener sexo por única vez. Todo es raro, diferente. Es un mundo de mujeres y de hombres célibes, con una biología distinta que lo ordena de un modo distinto. El ideal femenino es el eje de esa sociedad. Además del héroe, hay otros pasajeros de nuestro mundo, perdidos, que llegaron por alguna puerta y que buscan otra, para escapar.

El protagonista se interna en ese mundo alieno con la actitud de aceptación de lo extraño que tenemos cuando soñamos. Durante todo su periplo, el tipo solo piensa en encontrar a la mujer con la que pasó esa noche. Todo lo que pasa le resulta secundario, y pospone cualquier explicación. El relato es onírico, pero no porque transcurra en sueños, sino en una intoxicación de deseo.

Tal vez ese sea el tema de toda la novela: el deseo masculino, ese narcótico que hace que no nos importe nada en el camino hacia una mujer.

Gran novela Puertas. La recomiendo.

2 comentarios:

Druida del Sur dijo...

Lea Dr. , lea que es trabajo.

Severian dijo...

Jaja, esa cita suena muy académica ¿la Coca Sarlo?